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Delimitan despido por el quiebre de buena fe laboral

Para que proceda el despido de un trabajador por incumplimiento de las obligaciones de trabajo, que suponga el quebrantamiento de la buena fe laboral, resulta irrelevante acreditar que tal incumplimiento perjudica al empleador.

Este constituye el principal lineamiento jurisprudencial que se desprende de la sentencia recaída en la Casación Laboral N° 6503-2016 Junín, emitida por la Segunda Sala de Derecho Constitucional y Social Transitoria de la Corte Suprema de Justicia, que declaró fundado dicho recurso interpuesto en el marco de un proceso abreviado de nulidad de despido.

Así, el máximo tribunal delimita el significado de la falta grave regulada en el inciso a) del artículo 25 del Decreto Supremo Nº 003-97-TR, y genera un nuevo giro en la jurisprudencia, el cual solicitaba para este supuesto analizar el perjuicio económico que se producía al empleador.

Lineamientos

A criterio de la sala suprema, la tipificación de la falta grave contenida en el mencionado inciso requiere que la conducta del trabajador no solo produzca un incumplimiento de sus obligaciones laborales, sino también que esa omisión rompa la confianza depositada, anulando las expectativas puestas en el trabajo encargado y haga que la relación laboral se vuelva insostenible. De ahí que será irrelevante que el incumplimiento ocasione algún perjuicio al empleador.

Para la judicatura, lo que se sanciona es el incumplimiento de las obligaciones de trabajo, que supone el quebrantamiento de la buena fe laboral; esto último es lo que califica de lesivo el comportamiento del trabajador y da lugar a que se le sancione. 

El laboralista César Puntriano Rosas comparte la opinión de la Corte Suprema de Justicia en tanto el análisis de esta falta es objetivo, ya que no es indispensable que el empleador demuestre que la conducta del trabajador le generó algún perjuicio. 

Lo relevante será que el empleador acredite el incumplimiento de labores y que este es de tal magnitud que hace insostenible que se mantenga el vínculo laboral con el trabajador, comentó.

Sostuvo que lamentablemente los jueces exigían que el incumplimiento señalado genere un perjuicio al empleador, pese a que para la comisión de aquella falta grave no interesa dicho aspecto. 

La propia Corte Suprema, en la Casación N° 419-2014 Ayacucho, señaló que la comisión de esa falta requería analizar el perjuicio económico generado al empleador, indicó Puntriano. 

Apuntes

En el marco de la relación laboral, el trabajador presta sus servicios bajo dirección de su empleador, el cual tiene facultades para normar reglamentariamente las labores, dictar las órdenes necesarias para la ejecución de estas y sancionar disciplinariamente, dentro de los límites de la razonabilidad, cualquier infracción o incumplimiento de las obligaciones a cargo del trabajador, comentó Puntriano. Agregó que la potestad sancionadora del empleador lo habilita para imponer órdenes, supervisar su ejecución y sancionar su incumplimiento. En ese contexto, la buena fe que debe imperar en los actos del trabajador supone actuar con honestidad y honradez, sin perjudicar ni dañar a la otra parte, refirió.

El Peruano (26/04/2018)

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