Desde que se inició la pandemia en el Perú, en marzo del 2020, muchas empresas tuvieron que tomar acciones en lo que se refiere a Responsabilidad Social Empresarial (RSE) para salvaguardar no solo a sus colaboradores, sino a la sociedad, a fin de enfrentar la crisis sanitaria.

En ese sentido, la profesora de Pacífico Business School, Natalia Manso, considera que esta crisis ha logrado humanizar una parte del empresariado que vivía en una burbuja.

“Ha cambiado la arrogancia de creer que cada uno podemos bailar con su propio pañuelo. Hasta los más poderosos ejecutivos se han visto afectados de una forma u otra por un virus que no se detiene ante los cargos o la cantidad de acciones que posees. Esto ha sido revulsivo para las cabezas de las organizaciones que, finalmente, son las que tienen la capacidad de transformar el enfoque de sus empresas y sus equipos”, explica.

También sostiene que a pesar de que muchas de ellas han sufrido con la pandemia, no todas se han visto afectadas en sus utilidades.

“Aquellas que realmente han podido continuar generando riqueza, deben ahora, más que nunca, invertir en maximizar el impacto social de sus actividades y establecer alianzas con los operadores públicos y privados que proveen de los servicios esenciales para salir de la crisis y salvar vidas; además de brindar ayuda en lo que se refiere a sanidad, educación, alimentación, seguridad y servicios sociales”, subraya.

Manso refiere que aquellas empresas que no tengan pulmón financiero en estos momentos para invertir en responsabilidad social pueden establecer iniciativas más creativas y de bajo costo, como el voluntariado corporativo para apoyar a las comunidades.

Dimensiones de la RSE

Respecto a las dimensiones que debería tener la RSE en esta crisis, Natalia Manso afirma que deben poseer tantas como capacidad y voluntad tenga la empresa. “Recordemos que no solo nos faltan recursos económicos, también nos faltan manos y aliento”, menciona la especialista.

Añade que en estos momentos toda empresa tiene algo que ofrecer: un local vacío para prestar a los comedores u ollas comunitarias, algún espacio sobrante en sus camiones de reparto para llevar víveres, un ancho de banda que puedan compartir con los chicos del vecindario para que puedan acceder a sus clases, entre otras alternativas o facilidades.

Asimismo, anota que muchas empresas han repensado su manera de ver la responsabilidad social, enfocándose en necesidades reales y vitales, y olvidando un poco esa cultura de la filantropía basada en eventos, cócteles, premios y fotos grupales. “De nuevo, ha sido una cachetada de realidad para recordar que millones de peruanos aún hoy día no cuentan con condiciones de vida dignas”, apunta.

Nuevo estándar de responsabilidad

Para el director institucional de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), Carlos Posada, la responsabilidad social de las empresas durante la pandemia ha cambiado, no para hacerlo temporal, sino como parte de un nuevo estándar de las compañías. Al respecto, explica que, desde el 16 de marzo del 2020, la CCL – salvo algunas áreas específicas– implementó el trabajo remoto en aproximadamente 85%.

“Lo que hemos hecho ahora es buscar espacios para que, sin que implique que todo el personal esté en la CCL, podamos continuar con los servicios que veníamos brindando antes de la pandemia. Ningún servicio y área ha dejado de trabajar, y no hemos recortado beneficios a los asociados”, detalla.

Afirma que la organización de eventos –uno de los más demandados por la CCL por tener una gran infraestructura– se ha convertido en un centro de convenciones digital con el soporte que genera la Cámara para realizar reuniones de coordinación, simposios, seminarios, convenciones, entre otros servicios para los asociados.

Respecto al cuidado de los colaboradores de la Cámara, Posada indica que la institución adaptó todos los protocolos necesarios de acuerdo a ley, dentro de los cuales adicionalmente está la medición de temperatura al ingreso, el uso de gel y de protectores de policarbonato cuando se trate de interacciones con público en general.

Agrega que los horarios se adecuaron para que no haya una tugurización al momento de transportarse, tanto de ida como de regreso. Asimismo, el director institucional de la CCL precisa que en cada área de la institución se ha implementado un rol de asistencia que permite respetar el distanciamiento; además de contar con un médico ocupacional que realiza un acompañamiento constante a los trabajadores en caso de emergencias familiares por contagios.

En cuanto a la ayuda externa que viene realizando la CCL en esta pandemia, Carlos Posada, señala que, entre muchas actividades realizadas y ayuda importante, se donó a la Municipalidad de Lima casi medio millón de soles para la compra de equipos de refrigeración y de cadena de frío para las vacunas. “Con las empresas asociadas de la Cámara también hemos tenido apoyos directos con donaciones como mascarillas, guantes, termómetros, equipos de protección, entre otros”, asegura.

Acortar la brecha digital

Hughes Perú, empresa que ofrece servicios de internet satelital de banda ancha, comenta que desde que inició la crisis sanitaria su objetivo de responsabilidad social fue mejorar sus servicios y ofrecer iniciativas en favor de acortar la brecha digital.

“Nuestra principal iniciativa de responsabilidad social fue el programa Igualmente, el cual busca darle las mismas oportunidades de educación tanto a los escolares de las zonas urbanas como a los de las rurales. Ello permite que los alumnos puedan acceder a la plataforma Aprendo en Casa sin consumo de datos”, explica la gerente de Marketing de Hughes Perú, Andrea Olivares.

Asevera que otras iniciativas durante el 2020 han sido el apoyo al centro poblado de Cancha Cancha en Ayacucho; comunidad de aproximadamente 1.270 habitantes, que fue afectada severamente por la pandemia, entre otras actividades.

Señala también que se sumaron a la campaña de Cáritas del Perú, Proyecto Prevención y Atención por la pandemia de la COVID-19, el cual busca apoyar a comunidades afectadas fuertemente por la pandemia, brindándoles acceso a la salud, educación e internet. “Con nuestro apoyo se pudo ayudar a cinco comunidades indígenas de Madre de Dios, las cuales hoy cuentan con acceso a internet las 24 horas”, subraya.

En relación a sus colaboradores, Olivares sostiene que esta pandemia los hizo reafirmar el compromiso, no solo con ellos, sino con sus familiares. “Nos adaptamos inmediatamente a la modalidad del trabajo remoto con el objetivo de evitar posibles contagios, respetando, a su vez, los protocolos sanitarios propuestos por el Gobierno”, precisa.

De igual manera, manifiesta que les proporcionaron internet satelital gratuito a sus empleados en Lima y provincias, a fin de que continúen capacitándose y llevando a cabo sus labores sin mayor inconveniente.

Acciones para este 2021

Andrea Olivares afirma que este año vienen trabajando con la ONG Coprodeli para beneficiar a más de 240.000 estudiantes en 17 colegios estatales, brindándoles internet satelital de alta calidad.

“Como empresa siempre estamos abiertos a realizar alianzas con entidades y organizaciones privadas con el fin de impulsar la democratización e inclusión del internet. Durante esta pandemia, también tenemos la meta de apoyar la reactivación económica del país en todas sus regiones, a través de la implementación de internet en las zonas rurales más alejadas”, puntualiza.

Fuente: CCL (15/04/2021)